Los dientes y tus hijos (II)

Después de que salgan los dientes

En el artículo anterior, pudimos ver cómo ayudar a nuestros hijos a desarrollar unos dientes sanos. Conforme el diente empieza hacer su aparición en su boca, el medio en el que se encuentra cambia repentinamente. A partir de entonces, el diente puede ser atacado por alimentos y las bacterias exteriores. Estas bacterias pueden penetrar a través del esmalte y causar daños al diente y, eventualmente, a la cavidad. Algunos dientes pueden ser tan gravemente dañados que tendrán que retirarse completamente.

Tenemos dos opciones para ayudar a su dentadura en la lucha contra esos efectos dañinos: eliminar en gran medida los azúcares refinados y limpiar los dientes a fondo y de manera regular.

Ya sabemos que las dietas modernas contienen una gran cantidad de azúcares refinados y carbohidratos rápidamente fermentables, como ocurre en el caso de la sacarosa. Estos componentes, en combinación con ciertas cepas de bacterias, pueden llegar a ser muy perjudiciales para la estructura del diente. Los investigadores han concluido que un exceso de carbohidratos acelera el progreso de la caries dental. Por el contrario, si reducimos la ingesta de alimentos refinados, podemos llegar a reducir o eliminar por completo su aparición.

A todo esto, debemos tener en cuenta que algunos niños son más susceptibles a las caries que otros. Las probabilidades de aparición pueden diferir entre niños, pero es un hecho que gran parte de este problema está directamente vinculado a la ingesta de dulces.

Un programa efectivo a la hora de reducir el consumo de dulces debe comenzar en los padres. Ellos mismos consumen gran cantidad de galletas, caramelos y pasteles. Si lo hacen, van a tener una difícil tarea convenciendo a sus hijos de que no hagan lo mismo. Además, si este tipo de alimentos están en casa y están disponibles, será mucho más fácil adquirir malos hábitos.

Esto no significa que debemos eliminar los dulces por completo. Pero tenemos que consumirlos con moderación y realizar una limpieza adecuada de nuestra boca para poder reducir las probabilidades de caries.

El cuidado de la dentadura en los niños

Una limpieza adecuada

Por lo general, un niño aprende a lavarse los dientes entre los dos y tres años. Es evidente que la supervisión de los padres sigue siendo muy importante. Por ejemplo, puede ser una buena idea cepillarse los dientes al mismo tiempo, tanto hijos como padres, para que puedan coger correctamente la rutina y la mantengan en el tiempo.

Durante los primeros días, después de que el niño haya procedido al cepillado de dientes, el padre puede revisar los dientes para comprobar que se ha hecho un buen trabajo. No olvides todos los dientes, la parte de atrás y los dientes molares. También revisaremos la línea cerca de las encías y la lengua. Recordemos que si no cepillamos bien toda la boca, aunque ya no haya restos de comida, puede quedar ácido y bacterias. Un cepillado adecuado puede evitarnos muchos problemas en el futuro.

Un cepillado riguroso necesita práctica y esfuerzo. Se trata de un trabajo minucioso. Por lo general, un niño de unos tres años tiene unos veinte dientes primarios en su boca. Cada uno de esos dientes tiene hasta cinco superficies que tienen que ser limpiadas. Esto equivaldría a cien superficies dentales que necesitan atención. Más adelante, podemos llegar a tener hasta 160 superficies dentales en la boca. Piensa en todas ellas la próxima vez que te cepilles los dientes.

El cepillado es el método más practicado de limpieza bucal, pero no sirve si lo realizamos de cualquier manera. La efectividad de los procedimientos de higiene oral es una cuestión de técnica y esfuerzo. Al final, los materiales que utilicemos no son más que elementos secundarios.

Además del cepillado, tenemos otros métodos complementarios que pueden sernos útiles en según qué situaciones. Por ejemplo, el hilo dental es el medio más eficaz para limpiar entre los dientes. Podemos llegar a recovecos que no podríamos con un simple cepillo. Después de utilizarlo, podemos realizar un buen enjuague para deshacernos de todas las partículas sueltas. Por tanto, combinar el hilo dental con un cepillado posterior nos puede dar una limpieza completa para tu boca.

Los padres son muy importantes para enseñar un buen cepillado

Caries dental

Es realmente sencillo identificar una zona con caries. Normalmente, aparecerán áreas de color oscuro en ranuras y grietas en las superficies de mordida. También veremos zonas de color gris oscuro entre los dientes. En esas pequeñas grietas y fisuras, se puede colar comida que puede ser difícil de liminar. Entonces, las bacterias empiezan a actuar sobre estas partículas y producen una sustancia ácida. Este ácido es dañino para nuestros dientes.

Ya sabemos que nuestro esmalte es una superficie dura, por lo que se necesitarán varios ataques con ácidos para romper ese esmalte exterior. Sin embargo, una vez que el ácido desgaste esta capa inicial y se abra paso hasta la dentina, la parte interior del diente, el proceso avanzará mucho más rápido.

Así pues, para poder eliminar la caries, debemos detener el proceso incluso antes de que empiece. Tenemos que eliminar todas esas partículas de alimentos que se cuelan entre nuestros dientes, especialmente las de los hidratos de carbono. Deberemos inculcar a nuestros hijos el hábito de cepillarse los dientes tanto después de las comidas como de los aperitivos.

Debemos cepillar cualquier área sospechosa bien a fondo. Si tras el cepillado, la zona aún tiene un color oscuro o está descolorida, deberíamos visitar al dentista. Cuanto antes identifiquemos el problema, más fácil será la solución.

Los niños tienen que cuidar de sus dientes primarios tanto como si fueran permanentes. Esos dientes se encargan de reservar el espacio necesario para el posterior diente permanente que se está desarrollando en su mandíbula. Si perdemos ese diente primario debido a la caries u otros factores, los otros dientes tenderán a juntarse. Por lo que cuando llegue el momento de que el diente permanente salga, puede no tener el espacio suficiente.

Seguro que eres consciente de que el trabajo de enderezar y corregir los dientes es caro. Por tanto, es importante mantener los dientes primarios en su sitio hasta que se caigan de manera natural. Si perdemos un diente permanente, entonces nuestro dentista debería reemplazarlo. Podemos seguir sin el diente, pero tendremos el mismo problema de espacio.

Como puedes ver, existen muchos factores en el desarrollo y mantenimiento de unos dientes sanos. Algunos de esos factores los puedes controlar, así que toca ponerse manos a la obra. ¿Estás enseñando a tus hijos el cuidado necesario de sus dientes? Sin duda, ellos te lo agradecerán más tarde.

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