Historia del blanqueamiento dental

Actualmente, existen muchos productos y servicios para ayudarte a mantener unos dientes blancos y limpios. Sin embargo, en toda la historia del blanqueamiento de nuestros dientes, la gente no siempre lo ha tenido tan fácil. Las personas han intentado blanquear y limpiar su boca desde hace más de 5.000 años. Pero claro, en el año 3000 antes de Cristo, ellos no tenían acceso a cepillos de dientes eléctricos, hilo dental o enjuague bucal. Y aun así, se las arreglaron. Los primeros humanos solían masticar palos para mantener sus dientes limpios. Se cogía cualquier palo normal y se masticaba uno de los lados. Este lado más desgastado y deshilachado se utilizaba para frotar los dientes y limpiarlos, eliminando así las partículas de comida y la placa. En realidad, este método todavía se utiliza en algunas civilizaciones y culturas menos desarrolladas.

Historia blanquear dientes - Cepillo palo

Los primeros cepillos de dientes

En el siglo XVI, comenzaron a aparecer los cepillos de dientes de cerdas en China, con el palo de hueso de madera. Para las cerdas, se utilizaba pelo de cerdo. Pronto vieron que este sistema era más efectivo que sus métodos originales. Las cerdas conseguían introducirse entre los dientes y eliminar los restos de comida, así como la superficie.

En 1938, DuPont inventó el cepillo de dientes, tal y como lo conocemos actualmente, y se realizó una gran campaña contra el uso de pelo de cerdo para las cerdas de los cepillos. Utilizaron las desventajas que suponían los gérmenes y las posibles infecciones que podían causar como elementos clave para su marketing. No obstante, DuPont utilizaba nylon y era extremadamente duro y dañaba los dientes, así que los dentistas no lo recomendaban. Diez años más tarde, DuPont creó el vinilo suave y entonces las cerdas eran mucho más flexibles y saludables para los dientes.

Cepillos dentales antiguos

Métodos para blanquear los dientes de cada época

En cuanto al blanqueamiento dental, su práctica se inició hace unos 4.000 años con los antiguos egipcios. Entonces, utilizaban piedra pómez molida mezclada con vinagre de vino para crear la pasta para blanquear los dientes. Tener unos dientes blancos era un símbolo de belleza y riqueza. Aunque este mejunje puede parecer bastante terrible, no es lo peor que se ha usado para lograr este propósito. Por ejemplo, los romanos recurrieron a la orina para ello. El amoníaco en la orina parecía útil para este objetivo y todavía hoy se utilizan productos que contienen amoníaco. Los primeros dentistas reconocieron el poder blanqueador del amoníaco y lo empezaron a utilizar. Muchos de los productos que utilizamos para limpiar nuestros dientes hoy en día todavía contienen amoníaco. Sin embargo, hemos avanzado un poco más y ya no tenemos que utilizar la orina.

Durante el siglo XVII, las personas visitaban al barbero para un buen corte de pelo y un blanqueado dental. Empezaron practicando extracciones de dientes y pronto se lanzaron al mundo del blanqueamiento. El barbero limaba los dientes y aplicaba un ácido para este proceso. Esto provocaba unos dientes más blancos pero, a su vez, también caries por la erosión del esmalte de los dientes. Sin embargo, por la importancia que se le daba a tener unos dientes más blancos, esta práctica se estuvo llevando a cabo hasta bien entrado el siglo XVIII.

Alrededor de la década de 1840, la gente empezó a utilizar fluoruro como forma de mantener sus dientes sanos y libres de caries. Aunque poco después la comunidad científica se dio cuenta de que un exceso podría mancharlos. Esto se produce especialmente en los niños que utilizan cremas dentales con flúor. Además, la ingesta de estas pastas de dientes en vez de escupirlas puede causar decoloración en los dientes a posteriori.

Blanquear dientes en Egipto

El blanqueamiento actual

Hoy en día, se han establecido una serie de consejos y normas consensuadas por casi toda la comunidad odontológica para blanquear los dientes. Un factor importante en el proceso de decoloración o la aparición de manchar en los dientes es la comida y las bebidas que consumimos normalmente. Por ejemplo, la mayoría de dentistas recomiendan que nos mantengamos alejados del café, el té, el vino tinto o el tabaco. Estos son agentes principales de tinción de dientes. Si los consumes, es preferible que te cepilles los dientes justo después de acabar.

La demanda de productos y tratamientos de blanqueamiento dental sigue creciendo cada año. Parece que todos queremos una sonrisa blanca y brillante. Existen muchos métodos de los que te puedes beneficiar y en una amplia gama de precios. Consulta con tu dentista si quiere un tratamiento profesional o acércate a tu farmacia local para que te recomienden algún producto blanqueador eficaz.

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