¿Cómo afecta el flúor a nuestros dientes?

Seguro que has escuchado muchas veces lo importante que es el flúor para tus dientes. Muchas pastas dentales incorporan el flúor entre sus componentes para ayudarte a tener una buena salud dental. Pero, ¿conocemos bien el papel del flúor en el desarrollo de nuestros dientes? ¿Es este mineral tan bueno como nos recomiendan los dentistas? ¡Lo analizamos!

La incorporación del flúor al esmalte se hace de manera diferente según el período de desarrollo en que se encuentre:

1. En el diente en formación

Durante el período de formación y desarrollo del diente, el flúor se incorpora sobre todo a través de la pulpa dentaria, pues contiene los vasos sanguíneos necesarios. Es decir, el flúor que se ingiere llega a través del torrente sanguíneo a la pulpa de un diente que se está formando, donde la célula formadora de esmalte, el ameloblasto, está sintetizando una matriz de proteínas que posteriormente pasa por un proceso de calcificación. Si enbargo, debemos tener en cuenta que si la ingesta de flúor es demasiado elevada, éste interfiere el metabolismo del ameloblasto y el esmalte del diente se forma de manera incorrecta, lo que produce lo que se conoce como “fluorosis dental”.

2. En el diente formado y erupcionado

El flúor ya no llega a través del sistema circulatorio, o si llega es rechazado, porlo que resulta inútil ingerirlo en pastillas para que actúe como protector del esmalte. Si lo incorporamos a la superficie del esmalte externamente por los medios habituales, pastas de dientes fluoradas, colutorios, geles fluorados, etc., se desprende con facilidad por la simple acción de la saliva o el masticado de los alimentos. Incluso las pinceladas de flúor puro no son eficaces, terminando por desprenderse a las pocas horas, tal y como se puede comprobar mediante un simple raspado del diente.

la importancia del fluor en el desarrollo dental

Su acción sobre las bacterias cariogénicas, impidiendo su metabolismo y su adhesión y agregación a la placa dental, es una ilusión, pues para lograr este efecto tendría que permanecer días adherido a la superficie del esmalte. El contenido habitual de flúor en los alimentos es suficiente para cubrir las demandas internas e impedir las carencias de mineral. Lo podemos encontrar en el pescado, la piel de gallina, las leguminosas y hortalizas, la harina de huesos, la cebolla y el ajo, las semillas de alfalfa, los cereales integrales, los albaricoques, las uvas, las patatas, los rábanos, los tomates, los espárragos, las espinacas y las hojas de té, el cual nos aporta nada menos que 0,5 mg de flúor por taza.

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